miércoles, 1 de febrero de 2017

Para un cometa llamado Diana:


Ella no camina, ella danza;
ella adorna los cielos con sus giros y extasía a los humanos con su misterio,
ella es fuente de sagrados improperios y alumbra el espacio con sus respiros.
Ella vuela, ella levita;
ella infunde luz con su cabellera y derrama esencias por donde pisa,
ella inspira versos con su sonrisa y es capaz de captar la atención de cualquiera.
Ella no es como vos o como yo;
ella es serenidad y ruptura,
ella es incomprensión y hermosura, es vitalidad galáctica.
Ella viaja en el tiempo y en el espacio,
ella irrumpe con lo tradicional y lo sacro.
Ella encaja en la naturaleza artística y desafía todas las leyes de la física,
ella es canto, ella es cuento, es un cometa en el firmamento.
Ella sueña en verso y crea en rima, le da nombre a diosas de la mitología,
ella personifica el movimiento y le da sentido a la energía,
ella es luz, calor, distancia y armonía.
Ella produce escenarios impresionantes y da vida a las estrellas fugaces,
ella es a la vez  impredecible y constante,
no se sabe exactamente hacia dónde va, ni de dónde viene,
dónde nace, ni dónde muere.


Pedro S. Fonseca H.